BEIJING+ 25: LUCES Y SOMBRAS

En tiempos de conflictos políticos, económicos y sociales, la sociedad civil de América Latina y El Caribe elaboró este documento alternativo para reflexionar y aportar a la construcción de países más igualitarios que incluyan la perspectiva de género en la planificación y ejecución de sus políticas públicas, a favor de los derechos humanos

A casi 25 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, el prólogo de “Beijing+25: luces y sombras” resalta que “la vigencia de la vida democrática es inviable con modelos económicos que se sustentan en la concentración de la riqueza, en el fortalecimiento de los fundamentalismos, del autoritarismo y de los movimientos anti-derechos que cuestionan el avance de los Derechos Humanos, en especial los de las mujeres”.

Desde esta posición, el documento elaborado por representantes de ONGs, redes nacionales, subregionales y regionales de organizaciones de mujeres y feministas, destaca seis áreas de preocupación de América Latina y el Caribe en tanto que es considerada la región más desigual del mundo:

  1. Desarrollo inclusivo, prosperidad compartida y trabajo decente.
  2. Erradicación de la pobreza, protección y servicios sociales.
  3. Libertad frente a la violencia, el estigma y los estereotipos.
  4. Participación, responsabilidad e instituciones sensibles al género.
  5. Sociedades pacíficas e inclusivas.
  6. Conservación, protección y rehabilitación ambiental.

Asimismo, el grupo de representantes de la sociedad civial delineó una serie de recomendaciones y desafíos futuros para América Latina y el Caribe, algunos de las más relevantes señalan la necesidad de:

  • Adoptar medidas urgentes para proteger y garantizar la seguridad de las mujeres defensoras de derechos humanos, las que son perseguidas, violentadas y criminalizadas.
  • Eliminar toda forma de represión de los reclamos populares pacíficos que implican violaciones de Derechos humanos y erradicar las violaciones de mujeres y niñas como formas represivas usadas por las fuerzas de seguridad; articular de forma más clara y efectiva el enfoque de género y las estadísticas desagregadas en sus procesos de planificación y presupuestación de corto y mediano plazo.
  • Diseñar e implementar planes de formación y capacitación continua en materia de igualdad de género, derechos de las mujeres, interseccionalidad e interculturalidad en todas las instituciones públicas, incluyendo el sistema de justicia y las fuerzas de seguridad.

Les compartimos el documento completo:  BEIJING+ 25: LUCES Y SOMBRAS

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